Otra de esas chicas españolas que no esperábamos ver a priori en Public Disgrace, la joven rubia, delgada y andaluza
Erika Sevilla, que va a ser humillada en esta fantasía BDSM y bien cargadita de bondage en una gasolinera con self-service en la que además dará brillo a los cristales de los coches de personas anónimas (ya podían haber tapado las matrículas) con las bragas bajadas y una falda que no da lugar alguno a la imaginación.