Las vacaciones de
Anai Loves se complican cuando su diminuto bikini desata los celos de su esposo. Ella se niega a cambiarse y, en plena discusión, el instructor del hotel los invita a una clase de acuaeróbics. El marido, furioso, se marcha y la deja con el instructor, quien le ofrece un masaje para aliviar la tensión. Entre caricias, la atracción aumenta y terminan teniendo sexo ahí en el camastro.